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lunes, 16 de junio de 2008

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/tecnologia/nota.asp?nota_id=1021287&pid=4597044&toi=5767

La compu

¿Pero para qué sirve realmente Internet?

Además de democratizar el acceso a la información, la Red es una gran pacificadora
Lunes 16 de junio de 2008 Publicado en la Edición impresa
Publicado por Ariel Torres

El martes de la semana última almorcé con Víctor Kong, VP & Manager Director para América latina de MySpace . La red social de Fox Interactive, perteneciente a News Corporation, acaba de instalar sus oficinas regionales aquí, en Buenos Aires, por decisión de este uruguayo afable y calmo con el que me di el gusto de tener una conversación que excedió con creces las cuestiones coyunturales. Publicaremos un reportaje pronto, seguramente, pero hubo algo que surgió durante la charla y que quiero compartir en esta columna. Por dos motivos, cuando menos: primero, porque tiene que ver con el futuro de la sociedad, por lo que nos interesa e involucra a todos; segundo, porque tengo planes de que hagamos este texto entre todos, que es precisamente la filosofía de las comunidades como MySpace y, desde luego, la de los lectores de LANACION.com . Como de costumbre en las buenas charlas, una cosa llevó a la otra de forma fluida y bastante rápida. En un momento, estábamos debatiendo sobre la notable paradoja de estos tiempos. Por un lado, un acceso cada vez más irrestricto a la información, la cultura, los datos, gracias a fenómenos –de nuevo, colectivos– como Wikipedia y los buenos blogs. Por el otro, una debacle educacional que, lamento decirlo, percibimos con no poco espanto en escuelas y universidades. Por citar un ejemplo, he preguntado a cientos de alumnos cuántos habitantes hay en el mundo hoy, y he recibido respuestas tan inverosímiles como 40 millones (así que la humanidad está compuesta en un 100% por argentinos) y 60.000 millones (de allí, se entiende, el problema de la superpoblación y la escasez de recursos naturales). Sólo dos personas supieron responder con alguna exactitud. Asusta. Pese a la paradoja, se me ocurrió durante la charla, Internet tiene una utilidad mucho mayor que la simple facilitación del acceso a los datos. Aparte de ser una gran democratizadora, Internet es una gran pacificadora. Kong me decía, y coincido plenamente, que la inmensa mayoría de los seres humanos quiere vivir en paz con su familia, sin guerras ni matanzas, sin terror ni cruzadas suicidas. En ese momento entendí que gracias a Internet hoy podemos hablar uno a uno con cualquiera de los 1500 millones de personas conectadas a la Red. Sin intermediarios, dogmas ni prejuicios. Podemos hacernos amigos de individuos que, de otro modo, hipnotizados por alguna arenga, calificaríamos de enemigo , o al menos de rivales . Y al final, con las diferencias necesarias y bienvenidas, todos somos iguales. No hay desacuerdo irreconciliable, si existe la voluntad para la paz. Internet podría darnos, con las décadas, esa conciencia planetaria, de pertenencia a un mundo que no podemos descartar y a una naturaleza humana de la que todos somos partícipes. Por supuesto, es un sueño; la democracia también lo fue alguna vez, lo mismo que los derechos civiles o el viaje al espacio. ¿Acaso alguien cree que no podemos hacer un mundo mejor que el que tenemos hoy? Leer las noticias me hace pensar que es más bien al revés: deberíamos ponernos a mejorarlo ya mismo. Me decía Kong que es característico que en MySpace la gente se comunique con personas de lugares muy lejanos. Es lógico. Estamos empezando a despertar, cierto que con una lentitud que a los soñadores nos exaspera, a una realidad que hemos ignorado desde el inicio de la civilización: quien está lejos no es el otro, sino uno. Internet nos permite acercarnos. Y cuando lo hacemos no encontramos muchas menos desemejanza que similitud. Como me dijo Vinton Cerf, uno de los creadores de los protocolos TCP/IP que hacen funcionar Internet, en un reportaje que le hice el año pasado, "el gran desafío ahora es conectar a los 5000 millones de personas que todavía no tienen acceso a la Red". En un mundo donde es posible hablar directamente con el otro se vuelve mucho más difícil sembrar el odio. A pesar de que todavía algunas personas inteligentes y supuestamente evolucionadas defienden la ira como una legítima emoción humana, me permito subrayar que sí, es legítima, pero también se la califica de pecado capital en casi cualquier religión; lo mismo que la gula, la lujuria o la pereza. No debe confundirse la defensa de la paz con la falta de carácter. Soy un pacifista, a mucha honra, y tengo mal carácter, muy a mi pesar. Espero, con otros 47 años de evolución personal, alcanzar una serenidad que les envidio, sanamente, a muchas personas a las que juzgo mejores. Creíamos que Internet achicaría el mundo, acortando las distancias, pero hizo mucho más. Lo proyectó en nuestras conciencias en su justa dimensión: es una isla en un océano inconmensurable de vacío a 270° C bajo cero. Y nosotros haciendo la guerra... Si mi visión no está muy errada, las generaciones que vienen empezarán a sentirse parte de la humanidad y de la naturaleza. Entonces, quizá, cuidar el medio ambiente deje de ser la costumbre exótica de unos pocos, y la paz no será equiparada con la debilidad. Sin embargo, me he propuesto que pensemos en esto entre todos, así que les dejo una pregunta: ¿para qué sirve realmente Internet?

viernes, 6 de junio de 2008

Un video que encontramos...

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2008/05/11/sociedad/s-04415.htm

AL MENOS 240 MIL ARGENTINOS FORMAN PARTE DE ALGUNA COMUNIDAD DE AMIGOS VIRTUAL
Crece otro modo de vincularse: los grupos de encuentro en Internet
Las redes sociales reúnen a grupos de personas con intereses afines. En el país, el 80% de sus participantes tiene entre 12 y 35 años. En el mundo, más de 240 millones de internautas comparten casi todo por esta vía.
Por:
Fernando Soriano

Vengan madres y padres a lo largo y a lo ancho de la Tierra/y no critiquen lo que no pueden entender/sus hijos y sus hijas están más allá de sus mandatos/ pues los tiempos están cambiando.

Los versos que el músico y poeta Bob Dylan escribió en los años '60 se han resignificado una vez más. Hoy el mundo es bastante más pequeño que hace 44 años fundamentalmente gracias a Internet, en cuyo sentido global está el germen de semejante cambio. Son días en los que prácticamente el planeta entero está relacionado de manera instantánea. Comunidad es otra cosa y su acepción original -"conjunto de las personas de un pueblo, región o nación"- suena insuficiente. En ese contexto, las redes sociales digitales tienen mucho que ver. Y, lógicamente, la Argentina es parte. Según un estudio elaborado por una consultora local, ya son al menos 240 mil los internautas que participan activamente de algunas de las muchas redes sociales que flotan sobre la web.Las redes sociales digitales son comunidades unidas por intereses y no por ubicación geográfica. Permiten conectarse con amigos o desconocidos y compartir (casi) todo: fotos, videos, pensamientos, alegrías y tristezas. Basta con tener un e-mail y una contraseña en alguna de éstas para ingresar a este otro mundo, que es el mismo mundo. La interrelación entre los habitantes de la Tierra es notable. MySpace, Orkut y Facebook son las redes más populares: la primera ostenta 110 millones de usuarios y entre las otras suman otros 130 millones.

Según el estudio de la consultora Ignis, en Argentina, hombres (59,5%) y mujeres (40,5%) acceden casi por igual a las redes. Y muchos de ellos, el 80%, tiene entre 12 y 35 años. Para varios expertos, podrían ser aún más los argentinos involucrados en este fenómeno ya que son 16 millones de ciudadanos los conectados a Internet. Una suposición que se demuestra en Facebook: sólo este sitio dice tener la misma cifra de usuarios en Argentina que la que Ignis publica.

"Las redes sociales expenden la socialización a otros ámbitos no materiales. Y lo más curioso es que en realidad empiezan a generar nuevos patrones. Antes era formar parte de una tribu. Ahora es estar en una red social", entiende Iván Adaime, profesor de Nuevas Tecnologías en la carrera de Comunicación de la UBA. Además, las redes no sólo tienen utilidad frívola. Existen muchas que plantean la tarea social: las hay para conseguir trabajo, para ayudar a comunidades subdesarrolladas y más.

Según Alexa.com, que ranquea a los sitios más visitados, en Argentina las redes más usadas son Fotolog, Metroflog, MySpace y Facebook. Para muchos, las dos primeras no cumplen exactamente esa función por estar limitadas sólo a fotos y comentarios. Pero el vínculo está generado. Ahora bien: ¿son comparables las relaciones cara a cara con las inmateriales? Para el español Enrique Dans, especialista en efectos de las nuevas tecnologías en personas y empresas, sí. "Estas relaciones podrían considerarse de poco valor en una interacción real fuera de la red.

Sin embargo, la realidad es que la red social te permite, como lo hacen otras herramientas, como un blog, profundizar en relaciones cuando el contexto así lo genera: entre algunos integrantes de mi red en Facebook y yo se llega a establecer una verdadera relación, que no tiene porqué ser percibida como de menor valor que una asentada offline", le dijo a Clarín desde Madrid. "La paradoja es que estás solo en tu casa pero a la vez estás conectado con un montón de gente y las dos cosas son verdaderas", agrega Adaime, quien no imagina al futuro sin las redes. "Veo algo más simplificado", dice. Dans vislumbra lo mismo: "Avanzaremos hacia una cualificación de las relaciones".

En vano o no, el mundo se comprime y se expande, se dematerializa y viceversa. Todo junto. Y mientras tanto, los tiempos seguirán cambiando.